martes, 30 de diciembre de 2008

hastio

estoy cansado...

cansado de los blogs,
de que solo se hable en ellos de penas,
de poemas de tristeza,
de regodeos de caida,
que a la vez,
alimentar otras caidas,
que ganan altura,
y que siembran penas.
Estoy cansado de blogs,
que son extensiones de egos,
de egos que alimentan otros egos,
del yo te escribo y tu me escribes,
y pocos por el placer de hacerlo.
Estoy cansado de mi propio ego,
por eso ya no escribo...
salvo hoy.

miércoles, 27 de agosto de 2008

MOJACAR

Me encuentro de vacaciones, y la verdad es que no pensaba escribir nada durante este periodo, pero hoy me he metido en un ciber para revisar una cosa y por desgracia no puedo hacerlo, asi que digo voy a ver el blog y hacer algo. Y tenia algo pendiente de escribir, algunos sabeis el qué:

TU MIRADA IMPNóTICA

Llegaste de repente,
sin esperarte,
con tu mirada impnótica.

No sabía si perdida
o más bien lejana.

Me dijiste "hola"
como el que se conoce
de toda la vida.

Remoloneaste alrededor mio,
sin esperar nada,
sin dar nada,
solamente traías tu mirada impnótica.

Al rato desapareciste,
igual que llegaste,
sigilosamente,
y sólo quedó en mi recuerdo
tu mirada impnótica.

martes, 12 de agosto de 2008

GRAN VÍA

Lo dije en su momento y lo repito, hablar con Leticia Vera es inspiración continua. De nuevo, el resultado de una charla con ella en forma de poema. Repito, poema escrito por mí, autoría a un 99% de Leticia.

GRAN VÍA

Un brazo cuelga de la gran vía,
llamando silenciosamente
a una caja sonora ,
llamada ambulancia.

Policías inútiles,
reflejan en sus pupilas desidia,
mientras un loco grita:
"Van Gohg a muerto".

Vagabundos del mundo
se unen y arremolinan,
mientras con rón
ahogo las penas.

Y todo queda reflejado en
cuadros,
donde el arte
nos congela de frió.

martes, 5 de agosto de 2008

SIMON

Simón abrió las ventanas de par en par y respiró profundamente. Pero para su desgracia, esas ventanas daban a un patio de vecinos, desde las que solo podía ver ropa tendida y ladrillo, y debido a la altura del edificio, apenas llegaba la luz del sol. Eso le entristeció aun más, y pensó que definitivamente ese no era su día.

Cerró las ventanas con tristeza, y las bisagras chirriaron estridentemente, lo cual hizo más tétrica la situación. Se sentó en su silla de oficina, la cual tenía vida propia y se ajustaba para adoptar la postura mas incomoda para Simón. "Maldita sea mí suerte" maldijo, y miró hacía delante. Encima de su mesa esperaban miles de informes dispuestos a crearle un agudo dolor de cabeza.

El ligero ruido que surgía del aire acondicionado tampoco ayudaba a crear una situación idílica. Todo estaba en su contra, y una terrible sensación de soledad pobló su corazón, haciendo juntar sus costillas contra sus pulmones, generándole mayor agobio.

Tecleó la contraseña del ordenador y el famoso sonido de windows retronó en la silencioso despacho. Como odiaba ese ruido, más aún que el del despertador mañanero que le indicaba que había venido a este mundo a hacer cosas que no le gustaban para pagar una hipoteca.

Siempre era muy respetuoso con su trabajo, pero ese día decidió arriesgar, y abrió su correo electrónico. Sobre la bandeja de entrada apareció un número, 67, sesenta y siete mensajes sin leer. A cualquier persona esto le hubiera ilusionado, a Simón no, por que sabía que todos ellos serían por motivos laborales o bien ese odioso spam publicitario. Pero al observarlos detenidamente, vió una dirección extraña, hasta ahora no conocida por él. Aun arraigándose a que fuera un virus, decidió abrir el mensaje.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, pues eran tristes noticias. Su amigo Pedro, acababa de fallecer en un accidente de moto cuando hacía una de sus rutas. Un amigo común del que hacía mucho tiempo que no tenía noticias le había enviado el mensaje.

Lo cierto es que de Pedro también hacía mucho tiempo que tampoco tenía noticias. Pedro era lo que siempre había querido ser Simón. Una cometa libre, sin hilos, que volaba al antojo del viento sin camino definido. La vida de Simón, su destino en cambio, era guiado por un GPS que con voz cruel le había dicho siempre lo que tenía que hacer. Siempre le envidió, pero a la vez fue una lejana luz de esperanza que le indicaba que el destino estaba en sus manos, y no en la de otros. Pero ahora estaba muerto.

Apretó sus manos contra sus cabellos y sintió la terrible necesidad de llorar. En esos momentos entró su jefe, que ajeno a su pesar, empezó a hecharle en cara que no había comenzado su trabajo y que los expedientes estaban aun encima de la mesa y bla,bla,bla, más.

Simón se levantó y volvió a abrir las ventanas.

Vacío.

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Un año después, Simón se encontraba en la cumbre de un monte. No fue necesario abrir las ventanas, solamente cerró los ojos y dirigió su cara al sol radiante que iluminó su rostro. Respiró profundamente.

Libre.

Dedicado a todos los Pedros, reales o ficticios( como en este caso) que supone una pequeña luz en este mundo de tormentas que es el camino de la vida.

sábado, 26 de julio de 2008

Esqueje

Hoy, cerré la puerta,
rodeé el tierno tallo
con mis manos,
y apreté firmemente.

Apreté tan fuerte
que salió
todo su jugo.

Ya entonces sólo quedó marchitarse.
En mis manos inútiles,
dedos y tendones
usados con avarícia.

Su olor era demasiado
sincero para
ser propiedad
de una sola persona.

lunes, 23 de junio de 2008

AVE FENIX

Resurjo de las cenizas, cual Ave Fenix. Bueno, el símil no es el más apropiado, pero queda tan poético que lo voy a utilizar. Ocupaciones diarias y más jaleos de los que uno puede afrontar, me han hecho hacer este parón necesario en el mundo virtual. Tras quitarme de encima unos cuantos compromisos, aunque también es cierto que no todos, (por lo que no creo que pueda dar la regularidad necesaria al blog), regreso por estos lares. Y vamos a lo que vamos. El otro día tuve una experiencia de lo mas curiosa. No me pasó realmente nada, salí del trabajo y raro en mí, paré en un bar de Toledo a tomar una coca-cola. Era el típico bar de funcionarios, y siendo un viernes a las tres de la tarde, os podeis imaginar como estaba. Como buen observador, estuve analizando a las personas que allí estaban y me salió esto:

Dimisión

Dimito de los trajes y corbatas,
de las charlas vacias de viajes de negocio,
del yo más y tu menos,
de lo bueno que es mi hijo.

Dimito del pago yo por quedar bien,
de muecas de carcajadas,
por comentarios vacios.


Dimito de chalets de 150 metros,
con piscinas de domingo,
de joyas doradas
y de negocios en los bolsillos.

Pero por que es tan perra la sociedad,
que no acepta mi carta de despido,
bicho rarro me llaman,
bicho entre bichos.

Abrazos a Ana y Leticia, por sus exitos creativos.

lunes, 19 de mayo de 2008

AUSENCIA

Mi ausencia continuada me obliga a escribir este post. Ando muy ocupado últimamente con cosas ajenas al mundo virtual, por lo que me es imposible actualizar el blog, y prestar la debida atención a mis enlaces. Espero liberarme en breve y poder volver, de momento seguiré en la estepa. Un abrazo a todos.